La confianza en los demás

Generalmente ganarse la confianza de alguien requiere tiempo. Para ello deberemos ir superando diferentes pruebas a lo largo de un periodo de tiempo. Si la persona u organización destinataria de nuestros esfuerzos se muestra satisfecha con nuestro trabajo, nos otrogará su confianza.

No obstante, puede darse la circunstancia de que dicha confianza sea “ciega” y nos aleje de la realidad. Así, con frecuencia muchas personas se dejan arrastar por la confianza en terceros y relajan su sentido crítico. En numerosas ocasiones esto ha tenido graves consecuencias, ya que dicha confianza ciega nos ha conducido a: realizar inversiones que han resultado catastróficas; adquirir productos o servicios deficientes o a confesar nuestros secretos y emociones más íntimos que posteriormente han sido difundidos sin ningún pudor.

Para demostrar que muchas veces la confianza está alejada de la realidad objetiva, proponemos un ejemplo. Un responsable de equipo ubicado en una oficina sin vistas al exterior, pregunta a dos de sus colaboradores sobre el tiempo atmosférico. Uno de los colaboradores afirma que hace un frío espantoso y el otro indica que la temperatura es agradable y se puede soportar. Visto que las dos opiniones son contradictorias: ¿cuál de ellas tendrá en cuenta?. Casi con toda seguridad, optará por la mostrada por la persona en la que tenga depositada más confianza, al menos para describir el tiempo atmosférico.

A pesar de lo anteriormente expuesto, hay que admitir que cuando no podemos comprobar algo por nosotros mismos, es imprescindible rodearse de personas en las que podamos confiar. La cuestión clave es acertar en el proceso que nos lleva a confiar en los demás.